Mi confrontación con la docencia
Soy egresado de la Escuela Normal Rural de Especialidades de Tamatán, Tamaulipas, donde estudie la carrera de Maestro Normalista para la Capacitación del Trabajo Agropecuario en la especialidad de Mecánica Agrícola, ello para impartir materias en las escuelas secundarias técnicas agropecuarias del país, en ese entonces los profesores de educación primaria la cursaban en 3 años después de la secundaria, nosotros lo hacíamos en 4 años. En 1969, año en que termine mis estudios, la hoy extinta Secretaría de Recursos Hidráulicos, nos ofreció trabajo con mejor salario, del que ofertaba la SEP, y por lo tanto, me fui a trabajar a Michoacán como supervisor de unidades de riego para el desarrollo rural. Es hasta 1976, en que combinando dos empleos, ingrese de docente con 7 horas en el Instituto Tecnológico Agropecuario N° 7 de la Huerta, Morelia, Michoacán. En 1981, opté por dedicarme únicamente a la docencia, por lo que acepte una plaza de tiempo completo y listo, aquí estoy.
En 1982 resulté becado por la DGETA, para realizar estudios de Ingeniero Agrónomo Especialista en Educación Agropecuaria en la Ciudad de México, concluyéndolos en 1985 y de ahí fui comisionado al Centro de Bachillerato Tecnológico agropecuario N° 113, de Parangarico, Yuriria, Guanajuato, mi actual plantel.
Ser profesor de nivel medio superior, pienso yo, es ser alguien con mentalidad de sacrificio, ya que tiene uno que prepararse en diversos aspectos, no solo en lo que te exige el plan de la asignatura, sino, en el de relaciones humanas, en conocimiento y educación de adolescentes, en problemáticas juveniles, en situaciones de riesgo estudiantil, en si, tienes que transformarte en psicólogo familiar, para atender adolescentes, jóvenes y adultos, estos últimos en diferentes roles, como alumnos, y como padres de familia. Todo lo anterior lo refiero por que ya no importa solamente que asistan a la escuela, sino, a que hay que retenerlos en ella, con presiones tanto de los indicadores educativos de reprobación y deserción, como de los padres de familia que en algunos casos consideran a la escuela como una guardería infantil o una correccional para menores, en bastantes ocasiones me han manifestado los padres, lo autorizo a todo pero no me lo regrese a la casa, que voy hacer con el (o ella), compréndalos son jóvenes, recuérdese a usted mismo cuando tenía su edad, … lo cierto es que desean evadir su responsabilidad y entregárnoslos en custodia. Así de simple y complicado es el panorama del profesor del nivel medio superior. Pero así lo he comprendido y siento que he salido avante, ya que mi profesión me gusta en demasía.
En base a mi perfil he impartido diversas asignaturas, tanto de corte social como de técnico, inicie con Técnicas de Producción Agrícola en 1976 y hoy me encuentro con la asignatura de Ciencia, Tecnología, Sociedad y Valores 1, por ello considero que para mi significa ser docente del NMS, el estar actualizándose permanentemente en todos los rubros del nivel, pero básicamente en el actitudinal, ya que con ello nunca te olvidas de que tus alumnos son humanos, demasiado humanos y por ende sujetos de comprensión y de calidad humana, solo así podemos facilitarles su transito, hacia la pronta incorporación a la sociedad adulta y a la competencia por los espacios laborales.
Mis máximas satisfacciones las he obtenido de aquellos alumnos considerados problema, si aquellos que en mas de un momento pedí a sus padres que los apoyaran realmente en sus estudios e incluso que mejor se los llevaran ya que era imposible su trato y que los demás docentes pedían a gritos su expulsión, al paso del tiempo cuando regresan a la escuela, incluso con algún presente, recordamos aquellas vicisitudes y platicamos de lo que han conseguido ya en la vida algunos como exitosos profesionistas o integrados al mundo laboral y social como técnicos capaces de transformar su entorno en bien de la sociedad.
Lo más triste para mí es ver el que abandonen sus estudios a causa de embarazos o matrimonios en esa edad, es, se los digo, el perder la oportunidad de vivir cada una de las etapas acorde a la edad, y con ello es sacrificar todos los sueños y expectativas al adquirir responsabilidades muy difíciles de comprender, pero que se tienen que cumplir, es por mi parte no haberle cumplido a la sociedad, en todos los demás aspectos educativos se encuentran formas de recuperar tiempo, materias, cursos,... pero en el abandono de estudios por las causas descritas es difícil recuperar la esencia.
Agradeciendo su tolerancia, espero haber cumplido el cometido.
Matías Guillén Lara
Soy egresado de la Escuela Normal Rural de Especialidades de Tamatán, Tamaulipas, donde estudie la carrera de Maestro Normalista para la Capacitación del Trabajo Agropecuario en la especialidad de Mecánica Agrícola, ello para impartir materias en las escuelas secundarias técnicas agropecuarias del país, en ese entonces los profesores de educación primaria la cursaban en 3 años después de la secundaria, nosotros lo hacíamos en 4 años. En 1969, año en que termine mis estudios, la hoy extinta Secretaría de Recursos Hidráulicos, nos ofreció trabajo con mejor salario, del que ofertaba la SEP, y por lo tanto, me fui a trabajar a Michoacán como supervisor de unidades de riego para el desarrollo rural. Es hasta 1976, en que combinando dos empleos, ingrese de docente con 7 horas en el Instituto Tecnológico Agropecuario N° 7 de la Huerta, Morelia, Michoacán. En 1981, opté por dedicarme únicamente a la docencia, por lo que acepte una plaza de tiempo completo y listo, aquí estoy.
En 1982 resulté becado por la DGETA, para realizar estudios de Ingeniero Agrónomo Especialista en Educación Agropecuaria en la Ciudad de México, concluyéndolos en 1985 y de ahí fui comisionado al Centro de Bachillerato Tecnológico agropecuario N° 113, de Parangarico, Yuriria, Guanajuato, mi actual plantel.
Ser profesor de nivel medio superior, pienso yo, es ser alguien con mentalidad de sacrificio, ya que tiene uno que prepararse en diversos aspectos, no solo en lo que te exige el plan de la asignatura, sino, en el de relaciones humanas, en conocimiento y educación de adolescentes, en problemáticas juveniles, en situaciones de riesgo estudiantil, en si, tienes que transformarte en psicólogo familiar, para atender adolescentes, jóvenes y adultos, estos últimos en diferentes roles, como alumnos, y como padres de familia. Todo lo anterior lo refiero por que ya no importa solamente que asistan a la escuela, sino, a que hay que retenerlos en ella, con presiones tanto de los indicadores educativos de reprobación y deserción, como de los padres de familia que en algunos casos consideran a la escuela como una guardería infantil o una correccional para menores, en bastantes ocasiones me han manifestado los padres, lo autorizo a todo pero no me lo regrese a la casa, que voy hacer con el (o ella), compréndalos son jóvenes, recuérdese a usted mismo cuando tenía su edad, … lo cierto es que desean evadir su responsabilidad y entregárnoslos en custodia. Así de simple y complicado es el panorama del profesor del nivel medio superior. Pero así lo he comprendido y siento que he salido avante, ya que mi profesión me gusta en demasía.
En base a mi perfil he impartido diversas asignaturas, tanto de corte social como de técnico, inicie con Técnicas de Producción Agrícola en 1976 y hoy me encuentro con la asignatura de Ciencia, Tecnología, Sociedad y Valores 1, por ello considero que para mi significa ser docente del NMS, el estar actualizándose permanentemente en todos los rubros del nivel, pero básicamente en el actitudinal, ya que con ello nunca te olvidas de que tus alumnos son humanos, demasiado humanos y por ende sujetos de comprensión y de calidad humana, solo así podemos facilitarles su transito, hacia la pronta incorporación a la sociedad adulta y a la competencia por los espacios laborales.
Mis máximas satisfacciones las he obtenido de aquellos alumnos considerados problema, si aquellos que en mas de un momento pedí a sus padres que los apoyaran realmente en sus estudios e incluso que mejor se los llevaran ya que era imposible su trato y que los demás docentes pedían a gritos su expulsión, al paso del tiempo cuando regresan a la escuela, incluso con algún presente, recordamos aquellas vicisitudes y platicamos de lo que han conseguido ya en la vida algunos como exitosos profesionistas o integrados al mundo laboral y social como técnicos capaces de transformar su entorno en bien de la sociedad.
Lo más triste para mí es ver el que abandonen sus estudios a causa de embarazos o matrimonios en esa edad, es, se los digo, el perder la oportunidad de vivir cada una de las etapas acorde a la edad, y con ello es sacrificar todos los sueños y expectativas al adquirir responsabilidades muy difíciles de comprender, pero que se tienen que cumplir, es por mi parte no haberle cumplido a la sociedad, en todos los demás aspectos educativos se encuentran formas de recuperar tiempo, materias, cursos,... pero en el abandono de estudios por las causas descritas es difícil recuperar la esencia.
Agradeciendo su tolerancia, espero haber cumplido el cometido.
Matías Guillén Lara

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